Cada vez más hiperconectados. Hablamos de el Internet de las Cosas (IoT)

Hiperconectados. IoT

En la actualidad tan sólo 1% de los objetos tienen conexión realmente a Internet. Los pronósticos apuntan que el llamado ‘Internet de las cosas’ moverá en el futuro 14,5 billones de euros en todo el mundo. Pixabay

Los datos son contundentes: en 2020 habrá más de 50.000 millones de dispositivos conectados.  Internet nos arroya y su acceso llega también con fuerza a los objetos de nuestra vida cotidiana. Es el llamado ‘Internet de las cosas’ IoT, que moverá en el futuro 14,5 billones de euros en todo el mundo y un tren donde se ya quieren subir todas las empresas que pujan porque sus productos (relojes, ropa, muebles, vehículos, frigoríficos o pulseras…) estén conectados a la red.  ¿Pero en qué beneficia realmente esa hiperconexión?

Según un estudio de la Fundación Innovación, el uso y el empleo de la red en los objetos de nuestra vida cotidiana tendrá un gran impacto en la sociedad y los negocios, ya que esta tecnología servirá como herramienta de colaboración empresarial y afectará a la toma de decisiones de las organizaciones pero ayudará también a las personas. ¿Cómo? Proporcionando una información relevante y siendo sobre todo una ayuda imprescindible.

Por ejemplo, tener un bote de pastillas provisto de conexión a internet puede parecer al principio un asunto baladí, sin embargo este tipo de dispositivos facilitan información de gran valor al  usuario, familiares o médicos en aras a saber si el paciente ha llevado un control de la medicación, consiguiendo ser un apoyo de gran utilidad sobre todo en enfermedades crónicas.

Precisamente el potencial de IoT reside precisamente en la capacidad para combinar datos con personas, procesos y objetos. Sin embargo ahora tan sólo 1% de los objetos tienen conexión realmente a internet, según se evidenció el pasado 8 de mayo en el encuentro organizado por CISCO sobre Internet de las Cosas, imaginemos qué ocurrirá pues cuando ese tanto por ciento se eleve al 99.

Por otro lado, el estar permanentemente conectados, según se recoge en el estudio de la Fundación Innovación, ya está haciendo que exista una generación de consumidores que “espera y casi exige” que la Red facilite todas las actividades que desea llevar a cabo y esté, en definitiva presente,  en todas sus acciones de la vida cotidiana. Muchas son las personas que dan por hecho la conexión Wifi y cualquier avance tecnológico que permita la movilidad.

Precisamente el BYOD es una consecuencia llevada al terreno laboral de que cada vez los individuos tienen más necesidad de estar conectados entre ellos, se esté donde se esté,  pero también con los objetos. Recordemos que según las estimaciones al final del 2014 el 40% de la población mundial usará internet.

Así no estamos muy lejos de que cada objeto pueda enviar información a un smartphone, tableta o computadora. Por ello, recibir y procesar información en tiempo real creará nuevos modelos en la toma de decisiones, ante esa disponibilidad que tendremos en el futuro de la información, pero sobre todo generará nuevas oportunidades de negocio y también nuevos perfiles laborales como el llamado gestor de datos.

En esencia el Internet de las Cosas se basa en sensores, en redes de comunicaciones y en una inteligencia que maneja todo el proceso y los datos que se generan. El desafío estará en demostrar que toda esa cantidad de información que estará circulando online será segura.

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